
El lado oscuro del Instituto Nacional de Pediatría entre cucarachas, comida podrida y amenazas; así viven su día a día
El Instituto Nacional de Pediatría enfrenta una grave crisis interna, donde empleados denuncian condiciones insalubres como la presencia de cucarachas y comida en descomposición. Las autoridades del comedor desestiman los reportes y obligan a servir alimentos en mal estado, mientras persisten amenazas laborales para quienes exponen la situación. El director de administración, Gregorio Hernández Castañeda, es señalado por encubrir a los responsables bajo su papel en el Comité de Ética. La imagen pública de modernidad y excelencia contrasta drásticamente con la realidad que viven trabajadores y pacientes.





